Ni un paso atrás
Una localidad rural y predominantemente agraria situada en la provincia de Málaga, donde el motor del pueblo es su Cooperativa Agraria, con su propia Sección de Crédito y donde la gran mayoría del pueblo tiene sus ahorros, préstamos, domiciliaciones bancarias, tienda de productos.....
Durante más de 24 años he sido miembro del Consejo Rector de ella; los Estatutos dictaminan que cada 4 años hay que hacer elecciones para su nombramiento. Este año pasado ya no me he presentado, pero no me he podido despedir con la ilusión de que por primera vez una mujer haya sido elegida para formar parte del Consejo.Ni en ésta, ni en las 3 ocasiones anteriores , y esto en un pueblo donde la mujer es socia casi en parte igual que los hombres.
Llevamos luchando mucho en esto, tratando de incrementar la participación de la mujer en los ámbitos de la toma de decisiones y visibilizando su participación en las Cooperativas del medio rural, pero la realidad es que aún hoy, en las asambleas y días de votaciones, las mujeres socias apenas acuden, y por más que me cueste admitirlo, los socios hombres, no votan a mujeres para puestos en el Consejo Rector.
Según un estudio de 2018 realizado por Cooperativas Agroalimentarias de España, un 78% de las sociedades cooperativas agroalimentarias tenía un Consejo Rector totalmente masculinizado, caracterizándose por la no presencia de ninguna mujer en este órgano de gobierno. Por tanto, la gran mayoría de las cooperativas agroalimentarias españolas están aún muy lejos de alcanzar la paridad recomendada por la Ley de Igualdad. Solamente el 9,5% de éstas cumpliría a día de hoy esta recomendación y un 4,6% tendría que hacer un leve esfuerzo para poder conseguirla.
Cuando salió la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, el objetivo era promover el cumplimiento, desarrollo e implementación de esta Ley Orgánica en el medio rural y también dar cumplimiento a los acuerdos internacionales en materia de igualdad de género. Las administraciones, los agentes sociales y las organizaciones vinculadas con el medio rural intentaron aportar un marco de juego propicio para revertir la situación que sufrían las mujeres en el medio rural . Una de las medidas de la Administración del Estado fué primar las subvenciones públicas a aquellas cooperativas que tuviesen Consejos Rectores con presencia de mujeres en estos.
La Comunidad de Andalucia inclusive en la ley 5 /2018 modificó la Ley de Sociedades Cooperatiavas Andaluzas redactando el artículo 113 como sigue "Las Federaciones de Cooperativas fomentarán la presencia equilibrada de mujeres y hombres en sus órganos de dirección y de representación"
Tras esta modificación de esta Ley, llega el I Plan de Igualdad entre mujeres y hombres en la actividad agroalimentaria y pesquera, horizonte 2020 de la Junta de Andalucía, donde uno de los principios que se establecían era la participación y liderazgo de las mujeres que pasaba por su empoderamiento y aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder. Asimismo se constituyeron Asociaciones de Mujeres vinculadas al mundo rural con el objetivo de lograr una mayor presencia y participación de agricultoras y ganaderas en los órganos de decisión y dirección de las cooperativas.
La conclusión es que el logro de la igualdad real y efectiva en nuestra sociedad requiere no sólo del compromiso de los sujetos públicos, sino también de la promoción de las relaciones entre particulares. Por muchas leyes de igualdad que se promulguen , y que estén redactadas como "fomentar" "procurar" "recomendar"..... la experiencia nos dice que esto no sirve.
Mientras no se plantee una ley que aborde la obligatoriedad de listas cerradas y además paritarias para el acceso a los Consejos Rectores de las Cooperativas tal y cómo ocurre en el régimen electoral español no se acabará con este problema.
En la mano de los políticos está.......



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